16 ago VD.- La segunda semana de agosto ha sido especialmente dolorosa para el país dado que en este tiempo han sido asesinadas más de 15 personas, en su mayoría jóvenes. El gobierno de Iván Duque no ha protegido la vida, ha preferido continuar con el conflicto y no buscar salidas para lograr la paz. Colombia no se acostumbra a la muerte y, mucho menos, a las masacres. Duele cada una de las vidas que se pierden en el país, cada una de esas voces cotidianas en una escuela, un barrio y un territorio.
Por Gestoría de Comunicaciones -CdP-* Durante el gobierno de Duque, se han incrementado los asesinatos de líderes y lideresas sociales, de defensoras y defensores de Derechos Humanos y, en general, de diferentes miembros de las comunidades que habitamos el territorio nacional; según cifras de Indepaz, desde el 7 de agosto de 2018 hasta la fecha han sido asesinados 557 líderes y lideresas sociales en Colombia. Las determinaciones de este Gobierno han dejado de lado la construcción de paz y, además, le han dado un tratamiento criminal al movimiento social.
Cronología del dolor
Las políticas guerreristas han hecho que el conflicto se agudice en los territorios, la militarización es su mayor expresión. El sábado 8 de agosto se denunció el homicidio de dos menores de edad en los límites entre Cauca y Nariño. Los niños Cristian Caicedo de 12 años y Maicol Ibarra de 17 años se dirigían a su escuela a entregar una tarea y fueron asesinados por paramilitares.
El 11 de agosto, en el Alto Baudó, Chocó, fue asesinado Patrocinio Bonilla, líder afrocolombiano y campesino de la zona. Su muerte fue a manos de un grupo paramilitar que llegó a la zona, retuvo a varios pobladores, luego los dejó ir uno a uno excepto a Patrocinio, a quien le dispararon en varias ocasiones.
Ese mismo 11 de agosto, en Llorente, Nariño, fue atacado Francisco Javier Cortés, líder indígena de la comunidad Awá. Seis hombres sin identificar atacaron a bala el vehículo en el que se movilizaba. Aunque Francisco logró salir ileso del atentado, recuerda que durante el último mes dos miembros de la comunidad Awá fueron asesinados en el territorio: Fabio Alfonso Guanga García y Rodrigo Salazar.
El 11 de agosto fue un día nefasto para el país. Se registró el asesinato de Jair Andrés Cortés, Álvaro José Caicedo, Josmar Cruz, Leider Cárdenas y Luis Montaño, en Llano Verde, ciudad de Cali. Los jóvenes, entre los 14 y los 16 años, fueron masacrados en un cañaduzal. Cuatro de ellos fueron asesinados a tiros y otro fue degollado. El 12 de agosto, cuando se realizaba la velación de los jóvenes, una granada detonó en la zona dejando seis heridos.
El 12 de agosto se reportó el asesinato de Michel Gómez, familiar de excombatientes que hacen parte del Espacio Territoriale de Capacitación y Reincorporación ETCR de Carrizal, Cesar. La mujer fue atacada y, luego de 12 puñaladas, fue degollada en una finca de Caucasia, Antioquia. Este mismo miércoles, se conocía el caso de Luis Álvarez Campuzano, de 17 años, quien fue atacado a machete en la ciudad de Sincelejo, Sucre, el 30 de julio del 2020. El joven fue agredido por un hombre homofóbico y, por culpa del ataque, perdió uno de sus brazos.
El 13 de agosto, las comunidades liberadoras de la Madre Tierra de Corinto, Cauca, denunciaron que desde el 12 de agosto se habían presentado violentas agresiones por parte de la Fuerza Pública en su contra. Las agresiones fueron perpetradas por el Escuadrón Móvil Anti Disturbios -ESMAD-, carabineros de la Policía, Ejército y seguridad privada de algunas fincas de la zona; se denunció la destrucción de cultivos y viviendas. Ese día 13 de agosto continuaron las agresiones y el Ejército disparó varias ráfagas de fusil, dejando varios heridos y dos muertos: Jhoel Rivera y Abelardo Lis, comunicador comunitario de la emisora Nación Nasa.
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El 14 de agosto se denunció que un menor de edad fue asesinado en Ipiales, Nariño, por parte de la Policía Nacional, y otro menor fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos por heridas de gravedad ocasionadas por los uniformados del gobierno de Iván Duque.
El domingo 16 de agosto el país se levantó con la noticia de otra masacre, nueve jóvenes fueron asesinados en Samaniego, Nariño, a donde llegaron hombres armados sin identificar y masacraron a los jóvenes. En la zona se han presentado más de 20 homicidios en los últimos dos meses. Óscar Obando, Yésica Zúñiga, Rubén Ibarra, Laura Michel Melo, Campo Elías Benavides, Daniel Vargas, Bayron Patiño, Jhon Sebastián Quintero y Brayan Alexis Cuarán tenían entre 17 y 26 años.
Estas muertes no son casos aislados en el gobierno de Iván Duque, responden a un accionar sistemático contra liderazgos sociales y jóvenes que en los últimos años han protagonizado protestas en contra de los malos Gobiernos. Hacemos un llamado a la solidaridad y a la memoria. Es fundamental no permitir que estos asesinatos sean solo una cifra más que se sume a las estadísticas de la vergüenza que normalizan la muerte. Estos nombres deben ser recordados y por ellos continuaremos exigiendo un país para la vida digna. Sabemos que vencerá la vida.
*La gestoría de comunicaciones del Congreso de los Pueblos es el ejercicio encargado de garantizar la agenda informativa de este movimiento político y social; es un espacio abierto donde confluyen personas de diferentes sectores y procesos que deseen trabajar la comunicación popular y alternativa desde los enfoques que delimitan nuestros mandatos.









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