25 oct VD-. Mi nombre es Pedro, ya soy un viejo, con el caminar cortico y un poco cansa´. ¡Véngase pa´cá muchacho, le cuento cómo fue que hicimos del departamento de Arauca un departamento pujante y de temple!

Por MPMSPCOC* Yo llegué como colono a esta, la región del Sarare, finalizando los años 50, esperanza´o en un mejor futuro, con mi morrial lleno de esperanzas. También huyendo de la violencia entre liberales y conservadores, esa época fue difícil. Aquí solo había montaña virgen, eso sí, mucha cacería, mucho pesca´o. Acá encontramos a nuestros hermanos mayores: los pueblos indígenas que nos enseñaron a trabajar comunitariamente, apoyándonos los unos a los otros.

El “convite” fue nuestra primera forma de gestión popular como la llamamos ahora. Al contarle esta historia estoy honrando a muchos que igualmente llegaron conmigo, que nos unimos para salir adelante y defender este paraíso llamado región del Sarare, territorio que nos adoptó como si fuéramos sus propios hijos. Y, de seguro, usted seguirá con este arduo trabajo, el de organización social.

Plan de Vida

En un comienzo fue difícil porque no nos conocíamos y los fundos quedaban muy lejos el uno del otro, pero, con mi vecino Miguel, nos dimos a la tarea de buscar a los demás colonos, a convocarlos para que empezáramos a construir.

Primero fueron las vías, porque eran necesarias para entrar el mercado, las herramientas y lo que nos hacía falta. Fue así que, en 1957, hicimos las primeras reuniones, como los chigüiros, a orillas del barranco de la quebrada la Pava; planeamos la construcción de la primera vía hacia los Santanderes, y a pura hacha y machete hicimos un camino de herradura, lo que hoy el país conoce como la ´Vía de la Soberanía´.

Ese mismo año empezamos la fundación del municipio de Saravena, casas vara en tierra y de bahareque a la orilla derecha de la quebrada la Pava. El caserío fue creciendo rápido y las necesidades no se hicieron esperar, había que ver como empezábamos a construir escuelas, centros de salud, puentes, a gestionar servicios básicos. Estos últimos indispensables para evitar enfermedades. Esos fueron los primeros pasos del Plan de Vida.

Cooperativa agropecuaria y acueducto

Eran muchas las necesidades que teníamos, pero, con berraquera y dedicación, fuimos gestionando colectivamente nuestros propios medios de producción: unos a través del trabajo comunitario, otros reclamándole al Gobierno la inversión social. El 7 de marzo de 1963 nace la Cooperativa Agrícola del Sarare, pero esta era administrada por funcionarios del Instituto Colombiano de Reforma Agraria – INCORA-.

El INCORA agarraba la plata y nosotros, los campesinos colonos, solo mirábamos como el agua pura se escapaba entre los dedos. Pero como sabíamos ya defender lo que mucho nos había tocado sudar, pues hicimos como el toro cachi broco cuando se le meten al potrero: sacamos al INCORA de la cooperativa y empezamos a administrarla nosotros para que la plata rindiera y ayudara a solucionar nuestras necesidades básicas.

Hoy, 57 años después, ahí está la Cooperativa Agropecuaria del Sarare COOAGROSARE LTDA, como matapalo en palma, abrazada en el corazón de los araucanos; una de las experiencias organizativas más importantes porque, a partir de allí, empezamos a trabajar las primeras escuelas de formación popular, de cooperativismo. De ahí se comenzaron a gestar otras organizaciones sociales de jóvenes, sindicales, comunitarias e indígenas.

Era un trabajo duro, pero se disfrutaba, nos tocaba a pata o a caballo ir finca por finca, vereda por vereda, a invitar a la gente para que asistiera y se organizara, entre chanzas y risas nos fuimos formando como líderes sociales: miles de hombres y mujeres que hemos dejado legados de valentía y dignidad durante esta historia de resistencia y avanzada social.

En 1967, Saravena ya había crecido, tenía varios barrios y empezamos a plantear cómo llevar el agua potable a las casas. Así que nos reunimos y conformamos el comité proacueducto que, a punta de bazares, construyó las bases de lo que hoy es la Empresa Comunitaria de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Saravena –ECAAS-ESP–, uno de los principales embriones de poder popular en el Centro Oriente de Colombia.

Poder Popular

Realmente, la lucha social y popular es un trabajo de todos los días. Eso tocaba como las hormigas, juiciosas; así, entre reuniones, nos fuimos dando cuenta que el Gobierno nos tenía olvidados, que ni sonaba ni tronaba, solo mandaba era ejército pa´ que nos jodieran la vida. Ya con un poco más de formación en liderazgo, le apostamos por la construcción de un tejido social más organizado y fuerte.

Construcción del acueducto.

Con el tiempo empezamos a trabajar en la construcción de empresas comunitarias, asociaciones, corporaciones, comités de productores, sindicatos, y juntas comunales, y que hoy en día son el pilar del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia -MPMSPCOC-. Así nos articulamos nacionalmente al Movimiento Social y Político Congreso de los Pueblos -CDP- desarrollando sus mandatos, entre ellos el de Poder Popular.

La cosa no ha sido fácil para tener el Departamento con el desarrollo que tiene al año 2020, son más de 50 años de lucha y quién sabe cuántos más podamos estar en esta tarea, pero con la frente en alto. Déjeme seguir contándole cómo era que se tiraba la atarraya pa´ poder sacar el coporo.

Paro de 1972: Derechos fundamentales

A nosotros nos rondaba una preocupación conscientes de las muchas necesidades que sufría la población: el Gobierno no volteaba a mirar pa´ este territorio. Por eso decidimos en el año 1972 desarrollar el primer paro cívico del Sarare, con puntos de concentración de comunidades en Saravena y Puerto Nariño en Arauca, y en el Alto Sarare hoy Gibraltar, Samoré y San Bernardo en Norte de Santander.

Le exigíamos al Gobierno el derecho a la vida digna, la creación de vías de acceso, adecuación de la Vía de la Soberanía -que tan solo llegaba hasta Gibraltar-, salud, educación, energía eléctrica, créditos y asistencia técnica para el campesinado y las pequeñas empresas, saneamiento básico y agua potable. Allí, conformamos el ´Comité de Paro Cívico del Sarare y el Arauca´ con facultades delegadas por las comunidades movilizadas para interlocutar con el Gobierno.

Entonces, con base en el pliego de exigencias, asimismo elevamos la voz de protesta contra de la estigmatización que ya se venía dando hacia los líderes y lideresas sociales. Firmamos unos acuerdos que, como cosa rara, jamás fueron cumplidos por el Gobierno. Eso de faltarle al pueblo no es de ahora. Como ves, en ese primer paro el Gobierno nos dejó como a becerra sute, berriando y mamando.

Paro de 1982: Acuerdos incumplidos

Firmes como el Flor Amarillo, seguimos adelante y tres años después del primer paro cívico habíamos creado tres sindicatos: el de la salud, de docentes, y de los y las trabajadoras del INCORA. Mediante gestiones de las mismas organizaciones y presionando al Estado, en 1976, Saravena es elevado a municipio y, así, nace el sindicato de trabajadores del municipio.

Nuestra labor de organizar a la población continuó pues el paro nos había dejado muy motivados. Pero como de lo bueno no dan mucho, en 1982, diez años después, por el incumplimiento del Gobierno a los acuerdos pactados, nuevamente volvimos a paro con los mismos reclamos. Con más fuerza nos reunimos para fortalecer la organización social y montamos el Sindicato Unido de Saravena.

La persecución del Estado contra el movimiento social, las comunidades y sus líderes se arreciaba pues la presencia de la Occidental Petroleum Corporation -OXY- en el territorio, y su objetivo de saqueo y despojo de los bienes de la naturaleza, nos puso un nuevo reto: las luchas no eran solo por reivindicaciones económicas y sociales sino además políticas en defensa de la vida, los derechos humanos y la permanencia en el territorio.

Paro de 1986: Defensa de la vida y el territorio

Entonces, volvimos a las carreteras para desarrollar el tercer paro en el año de 1986. Todas esas luchas hicieron posibles logros como la construcción de varios puentes, entre ellos del rio Bojabá. También pudimos disfrutar de la energía eléctrica y la pavimentación de la vía Saravena-Tame. Logramos que nos construyeran colegios que enseñaran la vocación de la región, o sea, colegios agropecuarios como la Concentración de Desarrollo Rural, el Colegio Técnico Industrial Rafael Pombo, y el Bachillerato en Artes y Oficios, entre otros.

Los líderes sociales somos inquietos, traemos la esencia del Guahibo y del Uwa, hacemos propios los ideales de luchadores como José Antonio Galán Zorro y Guadalupe Salcedo y, como no estábamos de acuerdo con el actuar del Gobierno y sus políticas, pues nos propusimos hacer unos foros. Eso sí que era bueno, porque nos abalanzamos a construir nuestras propias apuestas políticas hacia transformaciones de la realidad que vivíamos.

En 1992 desarrollamos en el municipio de Saravena el primer Foro Departamental Educativo, luego el de Salud y el de Desarrollo en el Campo, en 1994, el Foro departamental de Derechos Humanos. ¡Ah vaina pa´ser bonita!, pues gracias a esos espacios y mediante el diálogo de saberes interculturales hemos retroalimentado nuestro Plan de Vida.

Sé que lo que le estoy contando usted no lo sabía, los tiempos van cambiando y para nosotros el camino se nos volvió culebrero y la mula pajarera casi nos aporrea, agárrese de la silla para que no se caiga.

Andrés Pastra y Álvaro Uribe

En el año 2000 el Presidente Andrés Pastrana (1998-2002) implementó el Plan Colombia: la arremetida contra las organizaciones sociales no se hizo esperar pues nos opusimos a lo que querían implementar. Y ni que decir de la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia (2002-2010), este sí que fue un…, mejor me muerdo la lengua para no decir la palabra. Uribe implementó la política de ´Seguridad democrática´ y se fue lanza en ristre contra todo lo que oliera a organización social, porque llegó con la teoría que nosotros hacíamos parte o éramos auxiliadores del Ejército de Liberación Nacional -ELN-.

Esos años casi acaba con todo lo que habíamos construido, nos tocó ponerle el pecho al alambre igual que una vaca ladrona pa´ salirse del potrero. A algunos de nuestros compañeros los mataron como sucedió con Alirio Martínez, Leonel Goyeneche, Jorge Prieto: masacrados por el ejército nacional en el 2004. Los hicieron pasar por guerrilleros, menos mal que el pueblito estaba viendo y no lo permitió. A otros los metieron a la cárcel, más de 3.000 judicializados; otros les tocó ponerle la cabeza al charco y exiliarse en el país vecino.

Los proyectos de economía solidaria los quisieron intervenir para quitárselos a la comunidad, arremetieron contra la ECAAAS, las emisoras comunitarias, el proyecto de educación superior Fundación Intercultural del Sarare –FINDESA– y el de salud Instituto Departamental de Salud de Arauca -IDESA–. Mejor dicho, cuando eso, casi acaban con el tejido social.

Compañeros asesinados.

Entre la práctica y el discurso

En fin, los distintos gobiernos de turno, especialmente el del matarife y su sucesor Iván Duque (2018-2022), han querido impedir el avance del trabajo popular en la región. Nos han pasado cuenta de cobro porque los hemos puesto a saltar matones a ellos y a las corporaciones transnacionales que saquean nuestros territorios; además, porque por nuestros propios medios y haciendo uso de la gestión popular hemos generado condiciones de Vida Digna a la población.

Pero como el que no está pa´ sapo se para y sigue caminando, seguimos avanzando y perfeccionando, seguimos organizando a la gente, trabajando de la mano con otras organizaciones y movimientos a nivel nacional, fortaleciendo y desarrollando lo mandatado por el Congreso de los Pueblos.

Seguimos haciendo uso de la movilización y el derecho constitucional a la protesta social para reclamar legítimamente los demás derechos. Reclamamos que se garanticen los derechos que hemos conquistado a través de nuestra historia de lucha. No podemos olvidar que el avance de la región del Sarare, de Arauca, del Centro Oriente y del país en general ha sido gracias al nivel de organización social y gestión popular, a la lucha de clase que históricamente hemos mantenido y que debemos seguir fortaleciendo. No ha sido porque el Estado y sus gobiernos de turno hayan querido.

Nuestro legado es por la construcción de una nueva sociedad que dignifique la vida de los seres humanos y la naturaleza. Queremos que las relaciones sociales se establezcan bajo principios de cooperación consciente y no de explotación y dominación, donde el excedente obtenido de nuestro trabajo no se acumule en una élite sino que sea para garantizar la Vida Digna de todas y todos. Por eso, ni la muerte, ni la cárcel, ni el exilio hará que retrocedamos en esta loable labor.

Ejercicio de memoria

Esperamos que todos y todas, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, sigamos levantando siempre las banderas y consignas: “Por una Colombia Libre y Soberana, Unidad y Lucha” y sigamos construyendo un país para la Vida Digna.

*El Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente Colombiano -MPMSPCOC- es una respuesta organizativa que articula y potencia diversas iniciativas orgánicas de la clase popular del Centro Oriente de Colombia. Este movimiento materializa la organización del pueblo colombiano que brega por construir un mundo en que la explotación, la división social en clases, la marginación y exclusión sean superadas para siempre.

VD 27/10/2020

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